Cruceros por la costa
Finlandia, al igual que la diosa romana Venus, surge de la espuma del mar. Sometida a presión durante la edad del hielo, la tierra se eleva a un ritmo de unos pocos milímetros por año. Las rocas se asoman por encima de las olas y con el paso de los siglos se han convertido en islas. Desde la cubierta de barcos y embarcaciones de todo tipo y tamaño, puede observar los miles de islas del Báltico, algunas estériles y habitadas solo por aves, otras con puertos y pequeñas cabañas.
Hay rutas marinas en todas las direcciones. Puede embarcarse en un crucero rápido desde el puerto de Helsinki, en ferries pequeños alrededor de la ciudad, hasta la isla de Pihlajasaari o la isla Fortaleza de Suomenlinna. Desde Turku, hay cruceros por la costa entre las islas y hasta Naantali, donde está la residencia de verano del presidente finlandés. Haga un crucero a Mariehamn en el archipiélago de Åland desde Turku o Helsinki. Desde esta última ciudad, puede navegar por el Báltico hasta Talín en Estonia y Riga en Letonia, y hacia el este hasta la ciudad de Kotka y San Petersburgo. Más al norte, hay ferries que cruzan el Báltico desde Vaasa hasta Suecia.
Cerca de Vaasa, hay otro grupo de islas, el archipiélago Kvarken, un área de belleza natural única declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El levantamiento continental es especialmente rápido en esta zona; para el año 4000 se podrá cruzar a Suecia andando.
La importancia de Helsinki como puerto de cruceros del Báltico aumenta cada año. Más de 250 cruceros de lujo (270 en 2008) visitan su puerto cada verano, con turistas de Europa y Norteamérica.
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